La cara LGTB de La sirenita

Escrito por
Victoria Ash

Está claro que hay clásicos que todo el mundo conoce como, por ejemplo, Los tres cerditos o La bella y la bestia. El problema es ese: que todo el mundo cree conocerlos, pero no es así. Por eso, vamos a descubrirte la cara B de uno de ellos. Lo que nadie te contó. La verdadera historia de La sirenita. Deja de flipar y sigue leyendo que te va a gustar.

El tema es que Ari (que es como la llamaban sus colegas), estaba con los cascos puestos escuchando las canciones que había propuesto Sebas, el cangrejo, para ver si molaban para una fiesta que tenían el sábado pero, de repente pierde cobertura y, sin Premium, ya se sabe… Así que salió a la superficie por si daba con el problema o por si ahí se pillaba mejor el Spoti. Y, ¡boom! Un barco. Pero un barco enorme petado de gente. Y entre todo esa gente, entre todas esas caras que no dicen nada… ¡Flechazo! ELLA. Erika.

«Un momento. ¿Por qué me estoy fijando en esa chica? Si a mí me gustan… ¿los hombres con cola de sirena? Ummm, creo que no. Nunca había sentido esto, así que voy a averiguar si es amor. Y si lo es, ¡a por todas!».

Y tan a por todas… porque Ari acaba salvando a Erika tras una tormenta. Y ésta, atontada con toda la movida, solo llega a escuchar un temazo que le había cantado y su preciosa voz. No le da tiempo a verla porque Ari tiene que salir dando coletazos. Pero Ari planea volver a ver a Erika porque se da cuenta de que por primera vez se ha enamorado. El problema es que Sebas se chiva (que tampoco le queda otra al pobre) y Tritón se la lía a Ari. Y, claro, como ésta quería ver a Erika… llega Úrsula a proponerle un pacto y timarla, vamos: la voz de Ari a cambio de tres días como humana en las que tiene que enamorar a Erika o si no se convierte en una planta chunga.

Y, nuestra Ari, que está pillada hasta las trancas, acepta. Y, ¡casi lo consigue! Que cuando dieron el paseo en barca, Sebas gritaba: «bésala, bésala», y no se sabía a cuál de las dos se lo decía porque ambas estaban muy motivadas… Pero, Úrsula hizo de las suyas para romper el momento. Y, encima, aparece convertida en una tal Vanesa pero con la voz de Ari para hechizar a Erika y que creyera que Vanesa es la que la salvó el día de la tormenta. Y se lía: Erika y Vanesa se van a casar.

Pero, todavía se lía más porque Ari se entera por uno de sus amigos de que Vanesa es en realidad Úrsula y «oye, eso es jugar sucio y si así están las cosas, yo me meto en un barril que aquí hemos venido a jugar». Y vaya tela. Entre todos los colegas de Ari y todo el descontrol de peces, humanos y colas de sirena en la boda, a Vanesa se le cae el colgante donde llevaba la voz de Ari y, ésta, la recupera, pero también su cola. Vuelve a ser una sirena y, encima, Úrsula —que vuelve a ser Úrsula— la rapta.

Pero ahí entra Tritón, que va a por su niña pero tiene poco que hacer porque Ari ha firmado el pacto. Así que se intercambia por Ari y Úrsula se convierte en Reina del océano. Qué mal… Si no fuera porque el amor lo mueve todo y, por eso, Erika, que está por Ari a tope, lucha contra Úrsula y acaba con ella clavándole un barco hundido. Todas los animales del reino dejan de ser plantas chungas y recuperan su forma y Tritón vuelve a ser el Rey y convierte a Ari en humana para que pueda vivir su amor con Erika. Porque a él que fuera una chica, ¡le daba igual! Lo que le daba palo es que fuera humana porque eso sí es un rollo, pero el amor es amor y ojalá que siempre hagamos que gane el corazón.

Y fueron felices y contrataron Spotify Premium por aquello de la cobertura.

Pd: Otro día te cuento el de Caperucita Roja que, en realidad, era muy colega del lobo y volvían de festi juntos. Y tranqui, que nadie atacó a la abuela… ¡era la que subvencionaba las juergas con tarjeta!

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